Vuelos largos y jet lag: cómo llevarlos mejor
Un vuelo largo mal llevado te cuesta los dos primeros días del viaje. Estas son las cosas que de verdad marcan diferencia.
Elegir asiento
Pasillo si vas a levantarte a menudo o tienes las piernas largas; ventanilla si tu plan es dormir, porque puedes apoyarte y nadie te despierta al pasar. Evita la última fila, que suele estar cerca de los baños y a veces no reclina. Y las filas de salida de emergencia dan espacio extra, aunque a veces con reposabrazos fijos.
Qué llevar en cabina
Antifaz y tapones o auriculares, que son lo que más ayuda a dormir. Una botella vacía para rellenar después del control. Un jersey o pañuelo grande, porque en cabina hace frío. Y calcetines gruesos: los pies se hinchan y descalzarse ayuda, pero el suelo está helado.
Hidratación y comida
El aire de cabina es muy seco. Bebe agua con frecuencia y modera el alcohol y el café, que resecan y empeoran el descanso. Comer menos de lo que te ofrecen ayuda: las digestiones pesadas a diez mil metros sientan mal y dificultan dormir.
Muévete
Levántate cada dos o tres horas y camina un poco por el pasillo. Es incómodo y es lo mejor que puedes hacer por tu circulación en un vuelo largo. Si tienes factores de riesgo circulatorio, consulta con tu médico antes de viajar sobre medidas específicas.
Cómo funciona el jet lag
El cuerpo tarda en ajustarse al nuevo horario, y la regla aproximada es un día de adaptación por cada zona horaria cruzada. Viajar hacia el este cuesta más que hacia el oeste, porque adelantar la hora de dormir es más difícil que retrasarla.
Lo que mejor funciona al llegar
Adaptarse al horario local desde el primer día, aunque cueste. Comer a las horas del sitio y no acostarse hasta que sea de noche allí. Y sobre todo, luz natural: salir a la calle por la mañana es lo que más rápido reajusta el reloj interno.
La siesta trampa
Llegar por la mañana y echarse a dormir tres horas es lo que más alarga el jet lag. Si no puedes más, pon la alarma a los veinte o treinta minutos y sal a la calle después.
Prepararlo antes
Si el cambio horario es grande, mueve tu hora de dormir una hora al día en la dirección del destino durante los dos o tres días previos. Es poco esfuerzo y se nota bastante al llegar.
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